Un campo de batalla olvidado: La Guerra Civil de Myanmar (Birmania) y la influencia China en el conflicto

En un mundo tan cambiante, en donde la información va y viene sin un freno, terminan quedando fuera del foco occidental muchas historias desgarradoras que se escapan del conocimiento común. Aquí se hablará de Myanmar (también llamada Birmania), aquel país que tuvo la guerra civil más longeva hoy se ve envuelto en un nuevo recrudecimiento del conflicto. Se verán sus causas, sus consecuencias, y que papel juega China como vecino directo de esta pequeña y agitada nación.




 Por Tomas Barreto


¿Qué ocurrió el 1 de febrero de 2021?

La nación estaba gobernada hasta ese momento por el partido Liga Nacional por la Democracia, con Aung Saan Suu Kyi (galardonada con un premio nobel de la paz) como líder del país. Cuando se dieron las terceras elecciones democráticas el 8 de noviembre de 2020, el partido de Suu Kyi volvió a ganar con amplia mayoría. En contrapartida, el partido rival, vinculado a las fuerzas militares, sólo consiguió 33 escaños frente a los 396 que obtuvo la LND. A las pocas semanas de la votación, el líder del partido rival declaró que impugnaría el resultado electoral, ya que insistió en la existencia de un fraude generalizado, organizando protestas y pidiendo que el Tatmadaw (nombre por el que se conoce a las fuerzas del ejército) que asegurara elecciones justas.

El Tatmadaw como respuesta comenzó a inmiscuirse en el asunto, realizando inspecciones obligatorias, y acompañando las denuncias del partido opositor sobre la existencia de un fraude masivo, pidiendo que se llame a una sesión extraordinaria para tratar el tema, pero el presidente de la cámara (de la LND) negó el pedido.

Ante la creciente tensión, el Tatmadaw proclamó que pretendían “defender la constitución” proclamada en 2008. Esta fue la base legal utilizada para llevar a cabo el golpe de estado que sufrió el país el 1 de febrero de 2021 (iniciando los conflictos armados), en donde se arrestaron varios miembros opositores y defensores de la democracia, como la misma Aung Saan Suu Kyi, quien sigue estando bajo custodia del nuevo régimen. El poder general fue transferido al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Min Aung Hlaing, el cual se volvió el nuevo líder (de facto) del país, y que actualmente, buscó legitimación por medio de unas elecciones llevadas a cabo este año, aún durante plena guerra civil, donde asumió como presidente a pesar de los cuestionamientos tanto internos como internacionales, debido a que  ningún organismo internacional supervisó las elecciones. La ONU condenó las constantes violaciones a los derechos humanos cometidas por el Tatmadaw, y tanto la Unión Europea como Estados Unidos le han impuesto sanciones al país.


El Conflicto actual 

Hasta la fecha, el conflicto sigue en proceso, sin ningún bando teniendo clara ventaja. Los rebeldes (Fuerza de Defensa del Pueblo, entre otros grupos) obtuvieron un avance temprano en el conflicto, logrando tomar grandes extensiones de territorios del poder central. El problema radica en la heterogeneidad del grupo: dentro, coexisten grupos indígenas y étnicos (que solo querían reclamar sus territorios) junto a fuerzas revolucionarias genuinas (que pretendían restablecer la democracia). Esto logró que el avance se haya frenado, y que se perdieran territorios debido a la falta de hombres, los grandes números de fallecidos, y el nuevo avance del Tatmadaw, quienes lograron mantener sus territorios más vitales, como la capital, y que son capaces de ganarles a los revolucionarios por puro poder de fuego y superioridad militar.

Además, el Tatmadaw no ha tenido miedo de vulnerar constantemente los derechos humanos y de romper las leyes internacionales al momento de combatir a la FDP. Uno de los episodios más cruentos se dio luego del terremoto de 2025, donde hubo una gran cantidad de fallecidos (números rondan entre 2000 y 10000), y que devastó grandes zonas del país. Pero ante esta horrible situación, el Tatmadaw decidió limitar el acceso de ayuda humanitaria a zonas únicamente controladas por ellos, usando las necesidades de una población en situaciones miserables como método coercitivo, y además rompió el alto al fuego impuesto para bombardear las aldeas, ya de por sí destruidas, que estuvieran bajo el control revolucionario, agravando aún más las tareas de rescate, que se realizaban bajo fuego aéreo del Tatmadaw, el cual aprovechaba esta superioridad aérea para bombardear zonas civiles.

Hasta ahora, se estima que 3,5 millones de personas han sido desplazadas, Unicef afirma que 6,9 millones de niños necesitan ayuda humanitaria urgente, y según cifras del Proyecto de Datos sobre Localización y Eventos de Conflictos Armados (ACLED), cinco años de guerra ya han causado la muerte de más de 80.000 personas, entre civiles y combatientes.


El papel de China en este conflicto 


La posición de China en este conflicto ha sido pragmática cuanto menos. El gigante asiático es el mayor inversor de Myanmar y se ha esforzado para ser pieza clave dentro del territorio y gobierno birmano, ya que pretendía que este país fuera clave para la Nueva Ruta de la Seda que planeaba crear Pekín. A pesar de esto, no ha demostrado favoritismo hacia ninguno de ambos bandos, en cambio, se ha esforzado por asegurarse que las inversiones chinas se mantengan fuera de la zona de fuego, tanto del alcance de la FDP, como del Tatmadaw, siendo estas una de las limitaciones que los revolucionarios encontraron al momento de comenzar a ganar territorio, teniendo que amoldar sus movimientos según los pedidos de China.

Si tuviéramos que concluir la relación entre los dos países, se puede dilucidar que Myanmar dejó de ser un Estado totalmente soberano desde el inicio de esta guerra, siendo las relaciones con China las cuales mantienen a flote el país, haciendo que el mismo luche y se mueva según los intereses de Pekín, volviéndolo más un protectorado que un Estado soberano.


 Conclusiones


Myanmar ha sido un país que se ha mantenido en constante conflicto desde su independencia, donde las tensiones nunca cesaron entre las fuerzas militares y los grupos que pretendían una democracia. Esto provocó fuertes tensiones entre ambos grupos (incluyendo las tensiones de grupos étnicos, que en este país son muy determinantes) y concluye con un nuevo golpe de Estado, que acaba con la paz relativa que venía manteniendo el país, alcanzando a darse únicamente 3 elecciones democráticas antes de volver a caer en el ciclo de violencia que existe desde los inicios del pais.

La influencia internacional también juega un papel clave, en donde las fuerzas occidentales ignoran y dejan actuar al conflicto, dejando al país a la merced de China, quien maneja expertamente los frentes del conflicto según la conveniencia de las inversiones chinas.

El país lleva una guerra civil de 75 años, y esta es solo una nueva etapa de este conflicto que, lamentablemente, no parece terminar, sino estancarse nuevamente.


Sobre el autor: 

Instagram: @valentinotomasbarreto












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