Tras meses de crisis energética y cortes de luz, Cuba presentó y aprobó la semana pasada un paquete de 176 reformas económicas que buscan aliviar la compleja situación económica en el país.
Cuba enfrenta desde hace meses las consecuencias de un fuerte bloqueo internacional y múltiples sanciones impuestas por Estados Unidos. Los servicios públicos no dan abasto, los colegios y hospitales no logran cumplir normas mínimas de salubridad y la falta de energía golpea fuertemente a todas las familias del país.
Si bien la existencia de sanciones hacia el país no es noticia, la problemática empeoro fuertemente a principios de esta año, tras la orden ejecutiva estadounidense 14404. Mediante la misma, la potencia comenzó a sancionar a empresas extranjeras que entablaran negocios con Cuba en áreas como energía, minería y seguridad. En consecuencia países que anteriormente vendían petróleo a la isla, como México o Venezuela, han dejado de hacerlo. Posteriormente, se aplicaron sanciones adicionales directamente a la petrolera nacional Unión Cuba Petróleo (CUPET). Esto, junto con la sub-producción del país, desencadenó en la crisis que el país enfrenta hoy: Incapacidad de mantener a flote los servicios públicos básicos, cerrando los colegios dos semanas antes del fin de clases por condiciones insalubres, fallas en atención médica, postergamiento de miles de operaciones programadas, disminución en los servicios de transporte y fuertes cortes de luz, llegando a dejar sin energía al 64% de la isla al mismo tiempo.
Ante las fuertes presiones el gobierno se vio obligado a presentar un paquete de reformas que buscan lograr mayor apertura económica. Las medidas fueron expuestas por el ministro Manuel Marrero Cruz, ratificadas en tiempo récord por la Asamblea Nacional del Poder Popular y representan el mayor intento de reforma estructural llevado a cabo en el país, desde el Periodo Especial. En un efusivo discurso, el presidente, Miguel Diaz-Canel insistió en que Cuba vive las horas más difíciles de este siglo, lo que exige transformarse. Cerró su discurso aclamando “¡Cuba cambia para levantarse! ¡Cuba cambia para vivir mejor! ¡Cuba cambia para seguir siendo libre!”
Si bien al proponer las medidas se aseguró que las mismas tenían el propósito de “mantener vivo el socialismo”, parecen orientar al país a una economía mucho más liberalizada y abierta. Se dividen en 32 ejes dentro de los cuales se busca: mayor autonomía para empresas estatales, flexibilización salarial, apertura a capital extranjero, la compra de acciones por parte de actores privados, entrada de capital privado y extranjero en combustibles, apertura el comercio exterior, reformas cambiarias, y bancas privadas, entre otras.
Es posible que las 176 reformas representen un punto de inflexión para Cuba. Aunque son presentadas por el gobierno como una herramienta para preservar el sistema actual, la magnitud de las medidas sugiere una apertura económica sin precedentes, impulsada por la necesidad de responder a una crisis que amenaza la estabilidad y el funcionamiento básico del país.
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Nombre, apellido e Instagram del autor: Sofia Bethular @sofi_bethu
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