Francia en llamas (de nuevo), y en busca del por qué


Francia en llamas (de nuevo), y en busca del por qué

 

Por: Tomas Valentino Barreto

Las manifestaciones, originalmente pacíficas, rápidamente se volvieron violentas, con heridos, disturbios y quema de edificios gubernamentales. 

Francia lleva desde finales de septiembre en una serie sucesiva de protestas, en las cuales, la violencia, el saqueo y el enfrentamiento con la policía han sido los hechos más difundidos de las mismas, despertando variadas opiniones sobre las causas de las protestas, y especialmente, los grupos culpables de las mismas.

Dentro de esta nota, se busca encontrar las razones de fondo de las protestas, y luego, se ahondará en los distintos actores que fueron protagonistas de las manifestaciones que pusieron nuevamente a Francia en vilo.


Causas y razones de las protestas

El ayuntamiento de Limoges fue quemado en medio de las protestas, sufriendo daños irreparables.


Francia, la séptima economía del mundo por PBI, sufre una de sus crisis económicas, sociales y políticas más fuertes desde la época Macron, enfrentándose con protestas en todo el país por 3 semanas seguidas que degeneran constantemente en expresiones violentas de grupos minoritarios dentro de las mismas manifestaciones.

Dentro de estas expresiones, están encapsuladas distintos reclamos de distintos sectores que encontraron en estas protestas un medio para llevarlas a cabo. Primero, hay un sector estudiantil (germen de las protestas) quienes reclaman por la falta de recursos, profesores, y de mantenimiento de los establecimientos educativos, que se ven sobrepasados por la cantidad nueva de alumnos (producto en parte de la inmigración) y por los recortes establecidos en los nuevos presupuestos planeados por el gobierno.

Al mismo tiempo, están acompañados de reclamos de otros sectores como los “chalecos amarillos”, quienes ya han protestado incansablemente desde el impuesto al combustible propuesto por el gobierno años atrás, y que desde entonces se han mantenido en constante oposición al gobierno por el aumento del costo de vida.

Asimismo, el gobierno de Macron se encuentra entre la espada y la pared. El déficit fiscal ya ha alcanzado el 5%, tienen una deuda pública que escala al 115,6% del PBI con una deuda per cápita de 50 mil euros, un gasto público del 57% del PBI, un 8% del desempleo y un parlamento dividido en la coalición de Macron, la coalición más intransigente de la izquierda y de la derecha radical que ha escalado en escaños y proyecciones de forma exponencial, y está proyectada como la fuerza política mayoritaria para las próximas elecciones.

Este panorama político complica especialmente al gobierno, incapaz de mantener el gasto público y el déficit fiscal, pero al mismo tiempo, incapaz de realizar los recortes necesarios al no contar con el apoyo político para llevarlos a cabo.

Dentro de este contexto, han nacido distintas teorías de distintos sectores que buscan explicar que ha llevado a Francia a su situación actual.


¿Culpa de la inmigración? ¿Del radicalismo islámico? ¿O de la Ultraizquierda?

Desde el inicio de las protestas, distintos sectores han dado sus conclusiones apresuradas y parciales de las razones de fondo de las protestas, las cuales, ahora expondremos.

La Inmigración

Expresiones realizadas por Donald Trump en su red social Truth Social. 


El argumento de los que culpan a la inmigración es bastante claro. El Estado francés, según distintas fuentes, tiene un 12% de población inmigrante. En total, se reportan un total de 3,8 millones de inmigrantes con permisos de residencia. Entre ellos, los países de origen que encabezan las listas son Argelia, Marruecos, Túnez y Costa de Marfil.

La explicación y el argumento es claro: “existe una parte de la población de Francia que no ama a Francia, que no entiende el valor de los símbolos ni de su historia, y que no comprende el valor intrínseco que poseen a la identidad francesa, y como las mismas no se han integrado a la sociedad ni quieren hacerlo, buscan destruir al país”.

Como veremos a continuación, ninguna de las alternativas es absolutamente verdadera, ni absolutamente falsa. Gran parte de estos grupos sociales terminan viviendo en sectores marginados de las ciudades, encontrando dificultades para integrarse en la sociedad, ser parte del mercado laboral o simplemente escalar de la situación social en la que se encuentran.

A pesar de esta alternativa, que suena convincente y simple, no alcanza a explicar los aspectos más generales de la protesta, ya que el inicio de estas protestas no es solo un estallido demográfico o un racismo sistémico: es un reclamo multitudinario de distintos sectores, todos con reclamos diferentes, y legítimos en sus propios términos, y el grueso de los manifestantes son, primeros los estudiantes, y luego, los demás sectores que utilizaron este hecho para dar luz a sus reclamos.


El Radicalismo Islámico

Entrevista realizada a Netanyahu en octubre de este año.


Aunque similar a la primera alternativa, este tiene un tono distinto, y un argumento que apoya personas como el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

En su entrevista realizada luego del nuevo inicio de las protestas el 17 de octubre en Francia, menciona una charla que tuvo con el presidente francés, quien le pidió diplomacia luego del ataque de Hamas el 7 de octubre. Las conclusiones del primer ministro israelí son las siguientes: "No, Emmanuel. Esto no se va a resolver con diplomacia. Son monstruos. Son neonazis", y "Si no detenemos a Hamás aquí, los verán en las calles de París".

La vinculación y el argumento es claro, y similar en algunos aspectos al anterior argumento: “la inmigración desregulada y desenfrenada permitió la entrada de grupos radicales islámicos que no buscan integrarse en la sociedad francesa, que odian su cultura y buscan destruirla de cualquier forma que encuentren”.

Nuevamente, este argumento es reforzado levemente por la aparición constante de banderas palestinas y la aparición de grupos de corte islamistas como Étudiants Musulmans de France (EMF), quienes promueven la violencia dentro de las protestas.


La Ultraizquierda

La France Insoumise (LFI), liderada por Jean-Luc Mélenchon es considerada la segunda fuerza política más importante, solo por detrás de la derecha comandada por Marine Le Pen, y es, para el gobierno, el gran culpable de la violencia de las protestas en Francia, ya que la aparición de estos grupos en todas las manifestaciones y cómo han promovido la movilización constante ha hecho que varios sectores oficialistas apunten las culpas contra ellos.

Ante esto, por ejemplo, Marine Le Pen acusa a la ultraizquierda de haber “tomado de rehén” reivindicaciones legítimas. El presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, acusó directamente a Mélenchon como el hostigador de la violencia: "La movilización social es un pretexto para el conjunto de grupúsculos de extrema izquierda se unan a los representantes sindicales liberados, a los grupos violentos y a las milicias anti-policía". Mientras tanto, Mélenchon, acusa a las cadenas de noticias de manchar movilizaciones pacíficas al inundar las pantallas con imágenes de violencia. Pero otros grupos, incluso más radicales como el Partido Comunista dicen que: “Si no nos movilizamos, el gobierno no se moverá”.

La participación de estos grupos en las protestas, y expresiones políticas de los propios manifestantes terminan apuntando a estos grupos, junto a acusaciones de vinculaciones de estos partidos de izquierda junto con los grupos islamistas más radicales, hacen que el gobierno encuentre dentro de estas expresiones políticas los grandes responsables de las expresiones más violentas de las protestas.

Conclusiones

Si hay que encontrar un culpable de todas las expresiones violentas que han circulado en las redes, podemos encontrarlas no en una, sino en la combinación de los distintos actores que participaron en las protestas, en donde encontramos oportunistas junto con expresiones políticas genuinas, pero profundamente radicales.

Pero mientras que se discute quiénes son los causantes de las expresiones más violentas que se vieron en la marcha, con cientos de oficiales de seguridad heridos, decenas de negocios saqueados, y con manifestantes detenidos y heridos, hay un problema de fondo que tiene causas radicalmente distintas que simple política partidaria.

El déficit crónico, la deuda pública, el deterioramiento de las instituciones públicas y la fragmentación política deja al gobierno de Macron inestable y sin capacidad de acción, mientras que, entre los partidos políticos, la derecha de Le Pen queda vaticinada como la posible ganadora de la próxima contienda electoral que se dará el año que viene, pero con una izquierda que también escala fuertemente en las encuestas

Francia queda en vilo ante las próximas protestas, ya anunciadas por la incapacidad de un gobierno que espera su final.


Comentarios