Con la reanudación de ataques a los Emiratos Árabes Unidos, el continuo bloqueo del Estrecho de Hormuz, y las numerosas violaciones del cese al fuego en el Líbano, todo indica que la corta “paz” iniciada hace casi un mes está por terminar. La lógica propia del conflicto, las fallidas negociaciones en Islamabad y el antecedente de la guerra del año pasado llevan a una visión pesimista del litigio.
El término “forever war” fue popularizado durante las décadas de los 2000s y 2010s para describir las guerras de Afganistán e Irak, y se utiliza para describir conflictos prolongados sin condición de victoria o estrategia de salida. Hoy, a más de 20 años del inicio de esos dos conflictos, la situación en Irán parece cada vez más que culminará con una guerra similarmente prolongada. En esta nota se exponen algunas de las consideraciones que generan tanto pesimismo sobre una paz en Irán.
Durante la Guerra contra el Terror, iniciada por el presidente George W. Bush después de los ataques del 11 de septiembre de 2001, se popularizó el término “forever wars” (“guerras eternas” en español) para describir a los conflictos armados de Afganistán e Irak. Iniciados en 2001 y 2003 respectivamente, estas dos guerras se terminaron prolongando tanto tiempo que es discutible el momento en que llegaron a su fin, o incluso si lo hicieron. Por muchos años, EEUU gastó enormes cantidades de soldados y recursos en dos conflictos continuos con objetivos estratégicos poco claros y una condición de victoria indefinida, todo con una población local extremadamente antiestadounidense. A casi 25 años del evento que desencadenó en la enorme intervención estadounidense en Medio Oriente, Estados Unidos se encuentra envuelto en lo que parece ser la última de estas “forever wars”.
Tras casi un mes del inicio de un cese al fuego dudoso, el día 4 de mayo de 2026 sonaron todas las alarmas antiaéreas de Emiratos Árabes Unidos. Estas alarmas se dieron al mismo tiempo que un ataque con drones provocó un incendio en la zona petrolera de Fujairah, evento que parece en estos momentos terminará de romper el ya muy rasgado cese al fuego iniciado hace un mes. Desde el 7 de abril del 2026, fecha en que el cese al fuego fue anunciado por el presidente Donald J. Trump, no hubo casi ningún momento en el que realmente hubieran “cesado” todas las hostilidades. Desde su entrada en vigor, había total incertidumbre sobre las particularidades de lo que el cese al fuego abarcaba, con puntos particulares de conflicto por la situación del Estrecho de Ormuz, la guerra de Israel contra las fuerzas Hezbolá en el sur del Líbano, y cuál sería el punto de partida para las negociaciones de una paz duradera. El Estrecho de Ormuz se abrió, después se cerró, después fue bloqueado por buques estadounidenses, y hace unos días el Presidente Trump anunció que próximamente empezarán a escoltar buques a través del estrecho (una maniobra muy arriesgada debido a lo vulnerables que serían a ataques iraníes). Del lado del Líbano, si bien hace unas semanas se llegó a un acuerdo de alto al fuego, los bombardeos israelíes continúan en varias regiones, así como los combates entre Hezbolá y las FDI con muertos en ambos lados y en la población civil. Las negociaciones, a su vez, han sido completamente infructíferas, y no han hecho sino revelar la distancia irreconciliable entre las posiciones de negociación actuales entre Irán y EEUU. Todo esto junto a los recientes ataques pinta una imagen muy pesimista para la posibilidad de paz en un conflicto que es a su vez una continuación de las hostilidades iniciadas el año pasado.
Es imposible decir con certeza qué nos depara en el futuro, pero la propia lógica del conflicto y los objetivos de las partes involucradas hacen que la posibilidad de una “forever war” sea un escenario aterradoramente probable. EEUU e Israel aclararon, desde un inicio, que su intención era cambiar por la fuerza el régimen iraní, y su accionar militar reflejó esto ya que no solo bombardearon objetivos militares sino también de administración civil (matando al Ayatolá Alí Jamenei). Por ende, la lógica iraní desde un inicio ha sido una de un conflicto existencial para el régimen, ante el cual las posibilidades de un acuerdo que limite sus capacidades militares son prácticamente nulas, ya que las verán como su única defensa ante la amenaza existencial que le presentan EEUU e Israel. El mejor reflejo de la convicción iraní es la elección de Mojtaba Jamenei, hijo de Alí y promotor de la nuclearización, como Líder Supremo de Irán. A su vez, del lado israelí y estadounidense, un Irán más armado e incluso nuclearizado es (al menos para la lógica de la actual administración israelí) una amenaza existencial que no se puede permitir. Esta diferencia se puso más en relieve cuando las charlas de Islamabad del 11 al 12 de abril terminaron sin siquiera la base de negociación para un acuerdo de paz duradero entre los EEUU e Irán, llevando a que no tuvieran lugar la planeada continuación de las charlas el 24 de abril. En toda la situación iraní, ya desde el 2025, la diplomacia ha fracasado estrepitosamente en llegar a un cese definitivo de hostilidades. Por ende, parece que de una u otra forma, el día de hoy o el de mañana, la escalada militar en Irán va a tener que llegar a una invasión terrestre, peor que la de Irak del año 2003 siendo que Irán es un país 3 veces más grande y con una población de más de 90 millones de personas.
Casi 25 años después de aquel 11 de septiembre, la política exterior de los Estados Unidos sigue atrapada en mayor parte en los asuntos de Medio Oriente. La diferencia es que el poder relativo de EEUU no es el mismo que aquel del momento unipolar, hoy incluso más que entonces los norteamericanos no tienen la capacidad de actuar unilateralmente sin consecuencias para sí mismos a largo plazo, por no hablar de las consecuencias para la región y el mundo. Ante la prácticamente declarada competencia estratégica entre EEUU y China por el Sudeste Asiático y el Pacífico, está de más decir que emplear los recursos necesarios para acabar al régimen iraní es una jugada costosísima. Y, sin embargo, es muy difícil ver un escenario lógico en el que esto no suceda. Podemos estar en los inicios de lo que será un evento trascendental para la historia mundial y un punto de no retorno para el orden internacional, sólo podemos especular con si lo será.
Daniel Ortega Ramón https://www.instagram.com/danielortegar04/
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