El peronismo empieza a reordenarse de cara a 2027 tras la caída de Javier Milei en las encuestas. Distintos sectores —cercanos a Axel Kicillof, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa— disputan el liderazgo y buscan capacidad de negociación. Emergen a su vez nuevos espacios. Las tensiones también alcanzan a la Confederación General del Trabajo. Mientras que por fuera del armado oficial, pueden presentarse opciones que condicionen el desarrollo electoral del justicialismo.
Dirigentes, gobernadores, sindicalistas y nuevos armados empiezan a posicionarse en un escenario atravesado por internas, negociaciones y proyecciones electorales.
La caída de Javier Milei en las encuestas genera que el peronismo se ponga en movimiento para las elecciones presidenciales de 2027, con la expectativa de un triunfo.
Hay coincidencia al interior de esa fuerza sobre la necesidad de apostar a polarizar con Milei desde un frente amplio y con una orientación productivista. Sin embargo, también hay tensiones por quién será el candidato que desafíe al actual presidente: distintos grupos pugnan por ello, o al menos, por tener una voz en las negociaciones para reordenar al justicialismo de cara a las mencionadas elecciones.
Un sector emergente de este espacio, encabezado por la exalbertista Victoria Tolosa Paz, el peronista porteño Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel, proveniente del massismo, y Federico Achával, intendente del municipio bonaerense de Pilar, lanzaron un nuevo sector, el día 1 de mayo, en Parque Norte, proponiéndose como una vertiente de centro, marketfriendly. Este sector, que contó con un público de 4 mil personas, busca negociar con las tres vertientes centrales (laafín a Cristina Kirchner, la que responde a Axel Kicillof y la ligada a Sergio Massa), para tener un buen lugar en el armado definitivo de 2027. Si bien al acto no asistió ningún referente de peso de esas vertientes, no hubo total ausencia de estos grupos: Sergio Uñac, exgobernador de San Juan, aspirante a una candidatura presidencial y con probabilidades de ser el peronista de centro que enfrente a Kicillof con respaldo de Cristina Kirchner, tuvo un emisario, el operador Juan José Álvarez. Esto no quita la tensión con el cristinismo: en aquel grupo no se vio bien que en el acto en cuestión no se haya mencionado la situación judicial de la ex presidenta Cristina Kirchner, más allá de una breve alusión “al uso de la justicia para la persecución de dirigentes políticos”. Tampoco fue bien vista la mención a buscar un superávit fiscal.
Respecto al kicillofismo, también hubo una posición ambivalente respecto al acto: se sospecha de intentos de construir un espacio de centro que enfrente a Axel Kicillof y busque romper el techo electoral que se le atribuye. Ricardo Quintela, quien tiene diálogo con Kicillof para ser su compañero de fórmula en 2027, envió un emisario, al igual que referentes que ya apuestan por Kicillof, como Martín Pérez, intendente de la ciudad de Río Grande, ubicada en Tierra del Fuego.
Kicillof ya está enfocado en su construcción nacional, ancladaen el Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Esta semana, su parada central es Córdoba, para juntarse con el exsenador Carlos Caserio, de histórica vinculación con el oficialismo cordobés (con el actual gobernador peronista Martín Llaryora y los exgobernadores peronistas José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti).
Las internas del peronismo también atraviesan a la Confederación General del Trabajo (CGT): Héctor Daer, a cargo de la Secretaría del Interior, trabaja para una postulación presidencial de Axel Kicillof, mientras que dos de los tres actuales jefes de la central, Jorge Sola y Cristian Jerónimo, fueron oradores en el acto de Parque Norte.
Otros referentes de esta confederación, como el aeronáutico Juan Pablo Brey y el metrodelegado Néstor Segovia, apuestan por la postulación del pastor evangélico Dante Gebel, quien también cuenta con el apoyo de exlibertarios como el legislador porteño Eugenio Casielles y el legislador porteño con mandato vencido Yamil Santoro. El sindicalista ya aludido Cristian Jerónimo, de hecho, no descarta respaldar a Gebel en una interna contra Axel Kicillof.
Algunos referentes, como los peronistas alejados de Fuerza Patria, entre ellos Guillermo Moreno y Miguel Ángel Pichetto, que retomaron el diálogo con Cristina Fernández de Kirchner, o algunos ya cercanos a ella, como José Mayans o Jorge Capitanich, no descartan sumar a la actual vicepresidenta Victoria Villarruel. Sin embargo, esa amplitud podría encontrar límites: los sectores más progresistas, como Horacio Pietragalla Corti —hijo de desaparecidos— y Juan Grabois -cercano al pensamiento de Cristina Kirchner y de Axel Kicillof pero con juego propio- manifestaron públicamente su rechazo a esa incorporación que los haría virar mas a la derecha que al centro.
Por otra parte, están quienes juegan por fuera de la coalición encabezada por el Partido Justicialista (Fuerza Patria) y todo indica que no se van a sumar, como el gobernador cordobés Martín Llaryora: debido al antikirchnerismo de su provincia, no tiene incentivos para incorporarse a este armado. Sin embargo, resulta central, para cualquier aspirante presidencial, que quien gobierna Córdoba —una de las provincias más relevantes— no se alinee con otra facción.
Por último, la suerte de este movimiento también depende del desenlace de un tercer espacio, liderado por el expresidente Mauricio Macri, actual presidente del partido de centroderecha Propuesta Republicana (PRO), que puede captar votos del polo antiperonista desilusionado con el gobierno de Javier Milei.
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