Las habilidades de la negociación y cómo construir gobernabilidad

Las habilidades de la negociación y cómo construir gobernabilidad


Escrito por: María Silvina Martín


El Gobierno busca transformar su agenda en acuerdos. Presenta el Presupuesto 2027, la Ley de Soberanía sobre Malvinas y reactiva la reforma electoral para eliminar las PASO.

En tres días, siete gobernadores pasaron por Casa Rosada para negociar apoyos.

No es señal de debilidad, sino condición para gobernar. El desafío de Milei es negociar sin abandonar sus compromisos y demostrar que puede construir gobernabilidad sin volver a lo conocido.


    Las habilidades de la negociación y cómo construir gobernabilidad

Durante estos días el gobierno tuvo iniciativas que indican las principales características de la gestión: la necesidad de transformar su agenda política en acuerdos concretos. Actualmente los temas que se encuentran en discusión pública son el presupuesto 2027, la reforma electoral y el caso Malvinas. Todo esto y más ocurre a medida que el oficialismo avanza en las negociaciones con legisladores y gobernadores.

Más que contradicciones, la sobreactividad gubernamental expone la realidad de cualquier gobierno que busca avanzar con reformas: para convertir un programa político en das concretas hay que buscar y construir esos consensos.

    Presupuesto y Malvinas, los temas de la semana

Luis Caputo presentó en Diputados el presupuesto 2027 con una proyección oficial del 4% y una inflación cercana al 12,5% al finalizar el año. En paralelo, el Gobierno avanzó con el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional sobre las Islas Malvinas. El mensaje de la política es claro: la agenda del oficialismo no se limita a las variables económicas. Así como buscan consolidar el equilibrio fiscal también quieren instalar otros temas estratégicos e importantes para el país.

    Negociar también es gobernar

El martes Diego Santilli y Caputo recibieron al gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, para avanzar en convenios relacionados con la infraestructura vial. Para el jueves ya eran siete los gobernadores que pasaron por Casa Rosada en apenas tres días.

En otros contextos una seguidilla de reuniones de este tipo podría haberse interpretado como una señal de debilidad. Sin embargo, también puede leerse exactamente al revés. Si el Gobierno necesita que el Congreso acompañe su Presupuesto, sus reformas y sus proyectos, hablar con las provincias no es una contradicción con el programa libertario: es una condición para hacerlo posible.

La política argentina está acostumbrada a gobiernos que prometen cambios durante las campañas y luego los diluyen cuando llegan las negociaciones. El desafío para Milei es distinto: negociar sin que negociar se convierta en abandonar sus principales compromisos.

    La reforma electoral en debate

Mientras la Casa Rosada buscaba acuerdos con los gobernadores, en el Senado volvió a moverse la reforma electoral después de cuatro meses de demora.

Uno de los puntos centrales es la eliminación de las PASO, una modificación que el oficialismo considera necesaria para reducir una instancia electoral que implica organización, recursos y movilización partidaria.

Que el proyecto haya vuelto a discutirse demuestra algo que muchas veces se pierde en la discusión política: las reformas importantes requieren tiempo. En un Congreso donde el oficialismo no tiene mayoría propia, cada iniciativa necesita una ingeniería política particular.

Y esa ingeniería no necesariamente implica renunciar a las ideas originales.

    El verdadero desafío

La semana dejó una imagen bastante más compleja que la de un Gobierno simplemente "cediendo" ante las provincias o buscando votos desesperadamente. Milei llegó al poder con una propuesta de transformación profunda y con la promesa de romper con una forma tradicional de hacer política. Pero romper con determinadas prácticas no significa dejar de hacer política.

Para que un Presupuesto sea aprobado, hay que negociar. Para avanzar con una reforma electoral, hay que conseguir votos. Para sostener una agenda federal, hay que hablar con los gobernadores.

La diferencia está en qué se logra y qué no.

El desafío para el Gobierno será demostrar que puede construir consensos sin volver a las recetas que justamente prometió dejar atrás. Si consigue hacerlo, estas reuniones no serán una muestra de debilidad, sino una etapa necesaria para convertir el programa de Milei en políticas que puedan sostenerse en el tiempo.

Después de casi dos años de gestión, quizás esa sea una de las principales lecciones que deja esta semana: para cambiar las reglas, primero hay que aprender a jugar el partido político que todavía existe.

Sobre la autora: 

María Silvina Martín - Instagram: @silvinamartin_ - linkedin: Silvina Martín

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